NOTA
DE PRENSA
El presidente del Gobierno ha vuelto a repetir la
propuesta de ampliar el horario de los centros escolares hasta
once meses al año, siete días a la semana y doce horas al día para atender a
las necesidades de las familias, que formaba parte ya del programa electoral de
su partido en el año 2004.
En ANPE creemos necesario que los centros
educativos se abran lo más posible a su entorno, pero creemos también que la
auténtica demanda social es la conciliación entre la vida familiar y el
trabajo. A conseguirla deben ir encaminados los esfuerzos políticos. Abrir la
escuela todo el día no es más que la solución fácil.
Creemos que los horarios de
funcionamiento de los centros públicos deben ser tratados dentro de un contexto
global de jornada escolar, diferenciando el del centro, el del profesorado y el
del alumnado.
El horario de
apertura de los centros escolares debe estar regulado por su propia autonomía
organizativa, ser escogido por la propia comunidad educativa y adecuarse a las
necesidades del entorno en el que ese centro esté integrado, para que suponga una racionalización efectiva
de los recursos.
Debe ser un horario acorde con las características propias del centro,
con los intereses y capacidades de los alumnos y del entorno; sin que se
prolongue a costa de las competencias del profesorado, sin que los equipos
directivos de los centros tengan que asumir responsabilidades al respecto y sin
que el personal administrativo o de servicios tenga que realizar un esfuerzo
adicional. Si esta propuesta se llevara a cabo, habría que dotar a los centros
de personal especializado y específico.
Pero además será una medida insuficiente si no se racionalizan los
horarios de todos. Convertir los centros
educativos en guarderías o aparcamientos de niños soluciona aparentemente las
necesidades pero no aborda la auténtica demanda social, que es la conciliación
real entre la vida familiar y el trabajo, como derecho de todos los ciudadanos.
El
auténtico desafío para los responsables políticos es hacer posible esta
conciliación. Abrir doce horas los colegios es la solución fácil y
descomprometida, pero no tiene sentido pedagógico. El coste emocional que puede
tener para los niños se valorará, como todo lo relacionado con la educación,
una generación después.
Madrid,
13 de febrero de 2008
ANPE, Secretaría de Comunicación